Justo cuando Zaid creía tener el control, un golpe repentino lo sacudió por la espalda. Un estallido de dolor le recorrió la columna cuando una silla se hizo añicos contra él. El impacto no fue lo bastante fuerte como para derribarlo, pero sí lo hizo tambalearse hacia adelante, obligándole a dar un paso en falso. Zaid giró bruscamente, desconcertado, y vio a Jasper detrás de él, con los restos de la silla en las manos.
Jasper arrojó los fragmentos y, sin dudarlo, fue directo a golpearlo con el