Reinhardt se paseó lentamente frente a Samuel, con su figura imponiéndose como una sombra en la habitación.
—Esto también es una lección —declaró Reinhardt—. Una lección para todos aquellos que osen traicionarme. Es algo que tengo que hacer, que necesito hacer, y estoy encantado de hacerlo. Porque será muy entretenido.
Se detuvo frente a Samuel, inclinando apenas la cabeza como si analizara una pieza defectuosa.
—La verdad es que no puedo entenderlo —continuó—. ¿En qué estabas pensando? ¿De ver