Jordan estaba sola en su habitación, con la mente ocupada con pensamientos que no podía disipar. Habían pasado ya varios días sin que viera a Reinhardt, y eso la inquietaba más de lo que le gustaría admitir.
Normalmente, sus caminos se cruzaban con regularidad, ya fuera en los pasillos o en las horas nocturnas del cabaret, donde él se perdía entre las sombras del local, supervisando y controlando, siempre presente en la multitud. Pero ahora, todo parecía estar en silencio. No lo veía, no lo esc