C125: Por favor, no te vayas.
Reinhardt observó a Jordan con extrañeza, entrecerrando los ojos como si intentara descifrar un enigma que tenía justo frente a él. Había algo en su historia que no terminaba de encajar, algo que no estaba diciendo. Así que, sin previo aviso, se inclinó hacia él, invadiendo su espacio personal sin ninguna reserva. Su rostro se acercó al de Jordan hasta que el aliento de Reinhardt rozó su piel. La calidez de su respiración se mezcló con la frialdad del aire nocturno, creando un contraste inquiet