C107: No esperaba que alguien como tú fuera tan solitaria.
Isabella se quedó completamente inmóvil al ver a Zaid, como si su cuerpo hubiese olvidado cómo reaccionar. Una sensación helada se deslizó a través de su médula espinal, erizando cada vello de su piel. Sus ojos se abrieron desmesuradamente, reflejando sorpresa y pavor. Su respiración se tornó irregular, por lo que su pecho subía y bajaba de manera acelerada.
—¿Qué haces aquí? —logró articular, aunque su voz sonó débil, casi quebrada.
Zaid la miró con una sonrisa ladina, ese tipo de sonrisa que