La joven dejó escapar un suspiro silencioso y esbozó una sonrisa dulce. Alexis tenía apenas dieciocho años, tres menos que ella. Era un muchacho atractivo, sin duda alguna, pero lo que más resaltaba de él era su carácter. Era educado, respetuoso, siempre cortés en su trato con los demás. Un joven trabajador, inteligente, servicial. Un buen hombre, sin lugar a dudas, alguien con un futuro prometedor.
—Alexis… —pronunció ella con suavidad, intentando elegir con cuidado sus palabras—. No pienses e