De esa manera el folder fue puesto frente a la señorita Violeta, la misma que no había dado su nombre y que soo estaba tomando el lugar de otra persona. Con cuidado, Violeta tomó el bolígrafo entre sus manos para así, poner su firma en los documentos.
— ¡Un momento! —Levantó la voz Brandon.
Todo se detuvo de un segundo a otro. El silencio se hizo en esa sala de juntas y ahora las miradas de los hombres estaban en Brandon, el mismo que había detenido la firma en esos documentos.
— ¿Qué sucede