Una sala llena de inversionistas, una sala donde las palabras de todos no eran claras, faltaban tan solo unos minutos para que ahí las palabras tuvieran un significado especial.
Eran los inversionistas más importantes lo que faltaban ahí. Entre ellos el señor Brown, el señor Brandon Lambert y el señor Aguilar.
Y mientras Brandon se dirigía por los pasillos de la empresa, vistiendo un traje gris, hablaba con Enrique, el mismo que no podría estar dentro de la junta.
—Ya lo sabes, Brandon, es una