Ya en la oficina de Brandon, él esperaba por la respuesta de Enrique tan pronto como su llamada había terminado.
—Y bien, ¿qué sucedió? —preguntó Brandon.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Enrique. —Nada, nada de lo que tengamos que preocuparnos. Al contrario, todo bien, nada puede ir mejor. ¿Brandon?
— ¿Sí?
— ¿No te gustaría conocer a nuestra alumna estrella?
Brandon pensó un segundo en aquella pregunta. Si Enrique decía que ella era tan buena en lo que hacía, ¿por qué no conocerla de una