El rostro del anciano se mantenía sereno, así que supongo que no le extraña mi pregunta. Pero también está algo tenso, al parecer el tema le incomoda.
—No hay nada que decir —aseguró, pero la falta de convicción en su voz solo logró sembrar más dudas en mí.
—¿Cómo puede decirme esto ahora? Fue usted quien me dijo que debía alejarme de él.
—Y así es. Pero no puedo darte motivos —sus palabras no están teniendo ningún efecto. En realidad, me está haciendo desconfiar de él y no de Azrael.
—Si no pu