Azrael se acercó a la cama y me depositó de espaldas sobre ella. Tomó el borde de mis shorts y los bajó por mis piernas hasta sacármelos.
Se irguió en su lugar y comenzó a quitarse la ropa. Cuando quedó solo en boxers, gateó sobre la cama hasta quedar sobre mí. Lentamente comenzó a quitar mi blusa, y a medida que lo hacía, iba depositando besos por mi hombro hasta llegar a mis labios y besarme.
—Al parecer te ha gustado —sonreí cuando se separó un poco.
—No tienes ni idea.
Bajó sus manos por mi