SĀO PAULO.
—Evaluna amiga estás bellísima, por allí anda tu galán, ya me preguntó por ti, de seguro piensa que decidiste no venir.
—Yo le dije que si venía, aquí entre nosotros no tanto por él sino por ti.
—Ja,ja,ja,ja, siempre de mala.
—Ven te acompaño al salón, toma mi brazo, me gusta presumirte, para darles envidia.
—Ja,ja,ja,ja, ¿quién es el malo ahora?
—Tú sabes que me encanta ser malo.
Édgar Miguel me toma del brazo y así caminamos por el centro de