25 El día y la noche.
Un mes paso desde ese enfrentamiento, el lobo se encontraba dando vueltas en su despacho, inquieto, molesto, se sentía como un animal atrapado, mientras Levana lo observaba con preocupación.
— Alpha… — lo llamo por quinta vez desde que se encontraban allí.
— No lo intentes Levana, no me importa cuál de ustedes lo pida, ya me cansé. — cortó a la vampiro casi gritándole.
— No entiendo que es lo que temes, ya te dejaron en claro que son tuyas, creí que como ya aceptabas a Calixto recibir a Trav