32 Beso.
Kali vagaba por el bosque destruyendo todo a su paso, tanto arboles como animales, estaba furiosa y dolida.
—Maldito perro pulguiento, ¡esto me lo pagaras! —grito con frustración al tiempo que partía un árbol de un puñetazo.
—Tu eres la hija de Levana, de eso no hay duda. —dijo un vampiro rubio y bien parecido a su espalda.
—¿Quién carajo te pregunto? —el vampiro solo le mostro una enorme sonrisa y camino en su dirección con cautela, la joven se veía muy enojada.
—Nadie, solo me preguntaba que