Capítulo 41— Un peón más en el tablero
Narrador
Un tanto desesperado por buscar una solución, Fabián fue en busca de una de las partes involucradas. Que si bien sabía que Joaquín no conocía toda la verdad, tras esto sí lo haría.
Colocándose de pie en el umbral de la puerta de la casa Amestoy, Fabián tomó un poco de aire antes de elevar su mano para golpear despacio con los nudillos de sus dedos la puerta, y escuchando como desde adentro gritaban que estaban a punto de abrir; éste esperó. Había sido un idiota al caer en la trampa de Herodes, al ir en su búsqueda pensando que él lo salvaría, que daría lo que fuera por regresar en el tiempo y no hacerlo.
Abriéndose de pronto la puerta, Andrea apareció del otro lado de ésta, y sonriendo ampliamente al notar que se trataba de Fabián, lo hizo seguir enseguida.
— Fabián... ¿Qué te trae por aquí? ¿Cómo has estado?
Invitándolo a tomar asiento, Andrea lo recibió de manera afectuosa pues Fabián llevaba años en su familia, y sonriendo, éste solo