Grasya aún no entendía cómo había logrado salir viva de Villa Serpentis. Lo único que sabía era que Helios había ordenado a sus hombres que la devolvieran al mundo del que provenía, bajo una condición brutal: tenía tres días para conseguir veinte millones de pesos y liberar a su padre de las garras de la mafia.
Tres días.
Incluso después de llegar a la seguridad de su pequeña casa, se quedó sentada, congelada, mirando al vacío. ¿De dónde demonios iba a sacar esa cantidad de dinero? No tenían má