Regina seguía sintiendo su corazón nervioso y el cuestionamiento del rubio seguía estremeciéndola más que sus caricias, o la promesa de lo que ocurriría entre ellos esa misma noche y las horas que le siguiesen, avanzó siguiéndolo y chocó contra él al haberse detenido abruptamente.
—¿Qué? — preguntó desorientada.
La mano del rubio la apretó inconscientemente – Scar-Scarlett — la voz del ojiazul fue profunda.
Regina salió de tras él y observó a la mujer que solo tenía ojos para Giovanni en ese mo