La pelinegra rascó su cuello distraídamente y tras recordar la marca que traía, pasó un mechón de su cabello por sus hombros —no… él, él ya está con Benedicto — respondió y jugó con la lata en sus manos, Giancarlo volteó de medio lado a verlo y las dos contrastantes miradas se encontraron por unos segundos.
Ninguno se soportaba, pero Giovanni sonrió con soberbia, al saber que mientras Giancarlo estaba con Fiama y Regina con él, ella le era intocable.
El rubio apenas había comido luego de quin