—¿Qué? — Regina no alcanzaba a ver bien por las personas frente a ella — ¿esto no es peligroso? – cuestiono.
—No, si sabes manejar — bromeó el chico, pero no aligeró la tensión que surgía en la joven.
Regina intentó ponerse en puntas, pero, aun así, era demasiado bajita para alcanzar a ver algo, mordió su labio preocupada y esperó que no hubiese ningún accidente.
—Ese infeliz lo hizo— mencionó casi incrédulo el ojiceleste.
Segundos después los cuatro vehículos atravesaban la línea de meta uno t