—¡Oh, Dios! … Giovanni — ella intentaba callarse, en el cuarto de al lado había trabajadores y Jane podía volver en cualquier momento pero… pero Giovanni se estaba moviendo sobre ella y moviéndola con él… su cuerpo estaba ardiendo.
Apretó sus dedos en su espalda y se alzó para besar su hombro e intentar callarse.
Lo escuchó jadear en su oído, sintió su calor y su fuerza… estaba siendo de él, si era de él.
Al menos en ese instante, reconoció.
—Abre más tus piernas, Regina— le suplicó entre jadeo