88. Un salto de fe
Andrea apretó el volante con fuerza mientras se acercaba al hospital, el aroma del café y el té de hierbas que compró a petición de Cassandra le estaba revolviendo el estómago por los nervios.
Y es que no estaba segura de cómo iba a saludar a Javier después de recibir semejante respuesta al mensaje:
“Huiste antes de que te hiciera mía y que me repitieras esas palabras, mirándome a los ojos mientras te llevaba al clímax”
Ya no sabía cuántas veces lo había leído ya, pero cada vez incrementaba