47 Cielo.

Kendra, mi madre.

Esa frase se repitió en la mente de Dima durante todo el día, Dasha no termino de comprender que fue lo que le afecto tanto al custodio, ya que no volvió a decir ni media palabra después de eso, solo se mantuvo a la espera de nuevas órdenes, por parte de su jefa, ni siquiera ingreso al mausoleo, solo se quedó allí, de pie, en la entrada del mismo, observando la foto de Kendra, viendo esos ojos celestes que una vez le ayudaron a olvidar los verdes azulados de Victoria Zabet, e
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