43 Para todos.
El sacerdote que llevaría a cabo la unión formal, se aclaró la garganta para comenzar con su trabajo, pero Marko lo detuvo con un leve movimiento de mano.
— Sí, me disculpa, debo dar un anuncio. — claro que el sacerdote no se opondría, menos viendo el rostro de Elías a un lado y de Máximo al otro.
— Claro rey.
—Pueblo de Joako, hoy no solo serán testigos de mi enlace, también darán fe, de que a partir de este momento ya no seremos el reino Joako. — los murmullos se elevaron por unos segundos,