Arianna
—Lo siento Arianna, sabes que me caes muy bien, pero estás vetada. No puedo dejarte pasar —. Dijo Nelson, rascándose la nuca —. En tanto, el señor Aquiles, no vuelva, las cosas son así por aquí. La empresa se reserva el derecho de admisión.
—¿Ah, sí? —Pregunté —¿A quién más han vetado? —Dije en voz muy alta y vi por el rabillo del ojo que Ares contenía una sonrisa, mientras caminaba hacia el elevador con las manos en los bolsillos.
Evitó mi mirada y bajó la cabeza.
—Solo a ti —. Lan