Gabriela sabía que había tomado decisiones equivocadas a lo largo de sus veintitrés años de vida. Sin embargo, aquellas dos últimas, habían sido las peores de toda su historia. La primera fue aceptar ser la amante de su mejor amigo y, la segunda, fue ofrecerle una exclusividad que no le era recíproca.
Porque él no se detenía a pensar en ella, cuando se metía entre las piernas de aquella mujer. Sin embargo, ella muchas veces se había negado a aceptar una invitación de otro hombre, solamente par