Valeria no volteó a verlo ni una sola vez. Sabía que él estaba allí, justo detrás de ella. Podía sentir su presencia, ese aura que le cautivaba, que le hacía estremecer la piel de pura anticipación.
Pero más allá de las ganas también le atacaron los nervios.
Eran más de tres años sin estar con un hombre.
¿Estaría bien depilada?
¿Se vería fea?
Por un momento quiso acomodarse el cabello con las manos, ir al baño y pasarse rápidamente la hojilla por su zona púbica, pero no tuvo tiempo.
Él la