Los siguientes días, Valeria se concentró únicamente en el proyecto que debía preparar para la junta de accionistas. Rodrigo era de gran ayuda para dicha tarea. De hecho, era quien la asesoraba en todo esto porque ella no tenía ni la menor idea.
Ambos estaban en la nueva oficina que él le había conseguido. Desde allí preparaban la propuesta que debía presentar en apenas tres días.
«Cielos, tres días», de repente sintió como si el tiempo fuera demasiado corto.
—Tienes que entrar segura —le