—Erick, por favor… —retrocedió hasta que tocó la puerta con la espalda—. Vete.
—No me voy a ir. —dijo el hombre tomándola del brazo—. ¿Te vas a casar con él sabiendo que no lo amas? ¿Sabiendo que cada vez que te toca piensas en mí?
—Suéltame… —le molestaba mucho que tuviera razón en eso último, pero no se lo haría saber.
Sin embargo, Erick en lugar de hacerle caso, abrió la puerta de su departamento con la llave que ella ni siquiera vio sacar y la empujó dentro del mismo, cerrando de un portaz