PUNTO DE VISTA LINA
Al llegar a mi casa, antes de bajar del automóvil de Dan, lo miré por intuición.
Sus ojos aceitunados se clavaron en los míos, intensos, analíticos. Sonreí levemente, como si estuviera nerviosa, insegura.
—Gracias por traerme a casa, Dan. Me hiciste un gran favor de nuevo.
Dejé que mi voz sonara dulce, con una leve vacilación, y luego me incliné hacia él, acariciando su mejilla suavemente antes de darle un beso tierno. Lo sentí tensarse al principio; en su rostro apareci