Laura quedó perpleja. ¡¿Qué pretendía hacer Miguel?!
El chofer, muy perspicaz, estacionó el auto a un lado del camino y bajó, cerrando la puerta tras de sí.
Don Miguel parecía querer divertirse afuera. ¡Quién diría que don Miguel podría ser tan atrevido!
Una vez que la puerta se cerró, Miguel jaló a Laura hacia sus brazos y soltó una risita maquiavélica.
—Ahora que el chofer se bajó, ¿podemos empezar?
Laura tardó unos segundos en reaccionar.
—¡Acabo de comer y estoy muy llena, no puedo hacer ej