—¿Pensar en nuestro bienestar? —la cara de Miguel mostraba evidente sarcasmo. — ¿Por qué no dices la verdad? ¡Quieres que me divorcie rápido para poder estar con Santiago!
Ya había sido bastante considerado en el restaurante al contener sus ganas de darle en la jeta a Santiago, solo por mantener la dignidad de Laura.
—¡Pues piensa lo que quieras! ¿Ya terminaste? Si es así, tomaré un taxi al bufete —antes ella venía en su propio auto, pero como a Miguel le parecía incómodo, nunca más lo invitó a