Sin embargo, el enojo que había sentido en el bufete se fue disipando de forma gradual por las acciones de Miguel. A veces pensaba que era una persona fácil de complacer. Solo necesitaba que Miguel pusiera un poco de sinceridad en su trato hacia ella. Pero tristemente, si Miguel ni siquiera tenía sentimientos por ella, ¿de dónde sacaría la sinceridad?
Al verla tan callada, Miguel la miraba de reojo ocasionalmente. Cada vez que veía su sereno reflejo en el cristal, sentía una inexplicable paz. Sa