Laura, con un dolor intenso y lágrimas contenidas en los ojos, dijo: —Miguel, ¿acaso no te das cuenta de que está fingiendo el desmayo?
¿Cómo podría Miguel, siendo tan perspicaz, no darse cuenta de que Jenny fingía?
Pero aun así él elegía tolerarlo.
Ella estaba claramente lastimada y no solo no se preocupaba, sino que la acusaba de estar fingiendo.
¿Era tan despiadado con ella solo porque no la amaba?
—Solo veo que ella se desmayó mientras tú estás perfectamente de pie. Laura, ¡ven conmigo! Si n