Con razón en tres años de matrimonio Miguel nunca la había llevado a ningún evento social. Era porque pensaba que no tenía modales y, por lo tanto, lo avergonzaría.
En realidad, aunque sus padres nunca la quisieron, durante los años que vivió con su abuela, ésta había contratado específicamente a alguien para enseñarle etiqueta: cada gesto, cada movimiento, incluso la etiqueta en la mesa... lo había aprendido todo.
Ella estaba segura de que en los círculos de la alta sociedad de Santa Clara no e