Se acercó y se sentó junto a ella.
Sintió una profunda calma interior, todo su ser se relajó completamente. Tenerla a su lado se sentía realmente bien.
A la mañana siguiente, Laura abrió los ojos y estiró los brazos por costumbre, pero descubrió que su puño había golpeado a alguien. Se quedó paralizada un instante.
—¿Ya despertaste? —al segundo siguiente, se encontró con unos ojos que la miraban con ternura.
—Santiago, ¿qué haces en mi cama? —anoche se había quedado dormida en el sofá.
No record