—¡Trae a Abril a cenar esta noche! ¡La extraño! —la voz enérgica de Emiliano hizo que Miguel se relajara—. Abril tiene fiebre y está hospitalizada.
Al oír sobre la fiebre de Abril, Emiliano se preocupó mucho.
—Entonces quédate con ella en el hospital, no vengas.
—¿Cómo está tu salud? —Miguel recordó entonces al médico prodigio que había encontrado para Abril y se lo mencionó.
Emiliano se alegró mucho al oír que había esperanza para Abril.
—¡Qué bueno! ¡Mi bisnieta tiene salvación! ¿Cuándo puedo