Un hijo le daría estatus.
—¡¿Piensas tener un hijo acostándote con cualquier hombre?! ¡Si nace uno rubio de ojos azules, se notará inmediatamente que no es hijo de Miguel! —se burló Fiona—. Como se nota que te criaste en el campo, ¡no tienes cerebro! Si sigues siendo tan estúpida, tendré que descartarte como una pieza inservible. ¡Y no vengas después llorando a mi puerta!
—¡Pero tú hiciste que Abril me llamara mamá! Si desaparezco, ¡seguro me buscará! —balbuceó Maite confundida.
Fiona la miró co