Maite frunció el ceño al ver su expresión alarmada. —¿Has vuelto a traer mujeres a casa?
¡Un hombre de su edad solo pensando en satisfacer sus deseos carnales! ¡Qué repugnante!
Carlos, avergonzado y enfadado al verse descubierto, protestó: —¡Maite, ¿cómo puedes decir eso?!
Maite, ya molesta por su encuentro con Fiona, explotó ante su actitud y le arrojó su bolso a la cara.
—¡Carlos, si no controlas tus impulsos, te llevaré al hospital para que te conviertan en eunuco! ¡Así dejarás de pensar en e