La mirada de Patricia atravesó los profundos ojos de Manolo como dos afiladas cuchillas de hielo, sin una pizca de calidez, entremezclando sorpresa, furia y un dolor indescriptible.
—¿Necesitas algo? —sus palabras sonaron graves y contundentes, cada sílaba pronunciada entre dientes, cargada de un peso insoportable.
La figura de Manolo se estremeció sutilmente, la luz en sus ojos se extinguió al escuchar esas dos palabras, mientras una maraña indescifrable de emociones lo invadía.
Dio un paso vac