Total, tenía todo el tiempo del mundo por delante y muchas oportunidades más, no había prisa. Miguel se consoló con este pensamiento mientras esbozaba una sonrisa:
—Bien, si no te quieres mudar, entonces quédate en Valle Verde, respeto tu decisión.
Laura se quedó atónita, preguntándose si este Miguel que tenía enfrente era real.
Mientras tanto, Jenny, siendo testigo de toda la escena, sintió cómo la desesperación la inundaba como una marea implacable. Se había creído una simple espectadora en es