Patricia escuchaba sus palabras mientras una mezcla compleja de emociones surgía en su interior. Mordiéndose suavemente el labio, respondió con sinceridad:
—Lo entiendo, Manolo. Ambos debemos mirar hacia adelante, y sin importar lo que traiga el futuro, lo enfrentaré con valentía.
—¡No he dicho que terminamos, nunca pienses en terminar! —gritó Manolo antes de colgar.
Patricia sostuvo el teléfono y no pudo evitar sonreír.
Este hombre quería atormentarla toda la vida.
¡Qué cruel era con ella!
*
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