—¡Llama a quien dijo padre y punto! —exclamó Fabiola haciéndole una seña urgente a su esposo.
Con Laura inconsciente y Emiliano furioso, prolongar la discusión solo empeoraría la situación. Si Emiliano perdía los estribos y algo le ocurría a Laura, ¿quién cargaría con esa responsabilidad?
Fabiola se apresuró a buscar el teléfono en el bolso de Laura. Al hacerlo, un pañuelo enrollado se deslizó accidentalmente, esparciéndose varias pastillas blancas por el suelo.
—¡Padre, no fue intencional! ¡Las