—Laura, ¿por qué vomitas otra vez? ¿Estás embarazada? —los profundos ojos negros de Miguel se clavaron justo en el pálido rostro de Laura con intensidad.
Laura respiró discretamente para calmar su nerviosismo y respondió con cierta indiferencia: —Hueles a Jenny y, me da náuseas.
Aunque no lo hubiera visto, podía adivinar que Miguel había estado con Jenny anoche. Era normal que después de pasar la noche juntos, él llevara su aroma.
—¡No estás en posición de criticarme! —se burló Miguel con friald