Karina frunció el ceño, molesta:
—¿Qué puede ser tan urgente? ¡Primero resolvamos lo tuyo con Maite!
A ella le gustaba Laura. Lamentaba que no pudieran ser suegra y nuera. Tampoco quería que su hijo se casara con Maite, pero los Montero y los Sánchez eran vecinos desde siempre y tenían negocios juntos. Si este compromiso se rompía, inevitablemente el grupo Montero sufriría las consecuencias. No quería ese desenlace, pero de manera egoísta deseaba la felicidad de su hijo. Con el corazón dividido,