Laura dio una vuelta por las tiendas y al final decidió comprarle una corbata a Miguel.
En tres años de matrimonio, ella siempre había sido quien preparaba su vestuario diario. Después de pensarlo un momento, ya tenía claro el color de corbata que quería comprar.
La vendedora la vio y la saludó amablemente:
—¿Qué tipo de corbata busca, señorita? ¿Necesita que le recomiende alguna?
Laura sonrió con dulzura:
—Primero quiero ver por mi cuenta, ¡si necesito ayuda te aviso!
La vendedora le devolvió l