—¿Hizo algo malo y Emiliano aún la defiende? ¡Qué descaro! —protestó al instante indignada otra mujer que llevaba un vestido largo color beige.
—Jenny, eres demasiado honesta y bondadosa, por eso siempre se aprovechan de ti —intervino otra joven con cola de caballo alta, poniendo las manos en la cintura con fingida ferocidad—. No te preocupes, ¡me encargaré de darle su buen merecido!
Alonso frunció el ceño.
—Laura no es la mujer malvada que ustedes imaginan. Si hizo algo así, debe tener sus razo