Mientras Viktor hizo llamadas para coordinar los detalles de su partida, Anya se comunicó con Sonia, para decirle lo que harían para que no fuera descubierta.
Saldrían de madrugada, antes de que el sol despuntara en el horizonte. Viktor había arreglado un vuelo privado que los llevaría directamente a Milán, lejos del alcance de Alexei y sus secuaces.
Sonia los encontraría en el aeropuerto, con apenas una maleta con sus pertenencias más preciadas. Lo demás, lo dejaría atrás sin remordimientos, p