Stephanie elevó la mirada, dubitativa e indecisa. Sabía que su madre tenía razón, y que permanecer cerca de Viktor podría significar su muerte. Pero por otro lado, aún no estaba del todo segura...
Ya entrada la noche, Stephanie yacía acurrucada sobre la cama de su habitación.
Vestía únicamente con una ligera bata de seda que apenas si cubría sus curvas, sus pensamientos seguían agitados.
En ese momento, el sonido de la puerta a sus espaldas la asustó, al voltear, Viktor se encontraba de pie jun