El auto que transportaba a Alexei y Anya se detuvo suavemente en la imponente entrada de la mansión Petrov, el lugar lucía bellamente decorado con globos de colores y arreglos de rosas blancas y rojas dispuestos por doquier.
—¿Pero qué...? —Anya contempló la escena con los ojos muy abiertos mientras Alexei le abría la puerta galantemente.
—Es tu bienvenida a tu nuevo hogar, mi amada —le explicó él con una sonrisa radiante— tuve ayuda de alguien muy especial para los preparativos.
En ese momen