Con piernas temblorosas, Anya se levantó y se dirigió al baño, desesperada por borrar cualquier rastro de Viktor de su cuerpo, se metió bajo el chorro de agua caliente, frotando su piel hasta dejarla enrojecida y sensible, pero ni siquiera eso podía limpiar la sensación de suciedad y humillación que la invadía.
Lloró hasta quedarse sin lágrimas, sintiéndose vacía y rota por dentro, ¿Cómo había llegado a esto? ¿Cómo pudo haber sido tan ciega, tan estúpida para confiar en Viktor?
Pero ya era tard